martes, 20 de noviembre de 2012

GENESIS CAPITULO 17


Gén 17:1-27
17.1 Dios dijo a Abram: "Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto". Dios tiene el mismo mensaje en la actualidad para nosotros. Tenemos que obedecerle porque El es Dios. Esta es una razón suficiente. Si usted no piensa que los beneficios de la obediencia valen la pena, piense bien quién es Dios: el único que tiene el poder y la facultad de satisfacer todas sus necesidades.

17.2-8 ¿Por qué Dios repitió su pacto a Abram? Dos veces antes, Dios había mencionado este acuerdo (Génesis 12 y 15). Sin embargo aquí Dios lo estaba retomando y preparando para ser llevado a cabo. Dios reveló a Abram algunas partes específicas de su pacto: (1) Dios le daría a Abram mucha descendencia; (2) muchas naciones saldrían de sus descendientes; (3) Dios mantendría su pacto con los descendientes de Abram; (4) Dios daría a los descendientes de Abram la tierra de Canaán.

ISMAEL
¿Se ha preguntado usted alguna vez que habría pasado si hubiera nacido en la familia donde no debía haber nacido? No sabemos mucho de la perspectiva de la vida que tenía Ismael, pero esta pregunta debió haberle perseguido en muchas ocasiones. Su vida, su nombre y su posición se vio afectada por el conflicto entre dos mujeres celosas. Sara (Sarai), impaciente con la demora de Dios en darle un hijo, había tomado el asunto en sus manos, y se le ocurrió tener un hijo por medio de otra mujer. Agar, su sierva, fue sumisa y se prestó para tal propósito. Pero la preñez de Agar dio a luz sentimientos muy fuertes de superioridad ante Sara. En aquella tensa atmósfera, nació Ismael.
Durante trece años, Abraham pensó que el nacimiento de Ismael era el cumplimiento de la promesa de Dios. Se sorprendió cuando escuchó a Dios decir que el hijo de la promesa nacería de él y Sara. La preñez de Sara y el nacimiento de Isaac debieron haber tenido un impacto devastador en Ismael. Hasta ese entonces, lo habían tratado como el heredero, pero esta llegada posterior hizo su futuro incierto. Durante la celebración del destete de Isaac, Sara sorprendió a Ismael importunando a su medio hermano. Como resultado, Agar e Ismael fueron expulsados de la familia de Abraham.
No puede atribuírsele a Ismael la culpa de la mayor parte de lo que sucedió a lo largo de su vida. Se vio atrapado en un proceso mucho mayor que él mismo. Sin embargo, sus propias acciones demostraron que había decidido ser parte del problema y no parte de la solución. Decidió vivir bajo sus circunstancias y no por encima de ellas.
La decisión que tomó es la que todos deberíamos tomar. Hay circunstancias que están fuera de nuestras manos (por ejemplo, la herencia), pero existen otras que sí están en nuestras manos (las decisiones que tomamos). La raíz del problema es la naturaleza pecaminosa que hemos heredado. Uno puede dominarla parcialmente por el esfuerzo humano, pero no superarla. En el contexto de la historia, la vida de Ismael representa el desorden que provocamos cuando no tratamos de cambiar las cosas que podemos cambiar. El Dios de la Biblia nos ha ofrecido la solución. Su solución no es dominar la vida, sino transformarla. Para esto ponga sus ojos en Dios, confíe en que El perdonará su pasado pecaminoso y comience a cambiar de actitud hacia El y hacia los demás.
Puntos fuertes y logros :
-- Fue uno de los primeros en adquirir la señal física del pacto de Dios: la circuncisión
-- Se le conocía como un excelente arquero y cazador
-- Fue padre de doce hijos que llegaron a ser líderes de tribus guerreras
Debilidades y errores :
-- No reconoció la posición de su medio hermano, Isaac, y se burló de él
Lección de su vida :
-- En sus planes, Dios utiliza los errores de la gente
Datos generales :
-- Dónde: Canaán y Egipto
-- Ocupación: Arquero, cazador, guerrero
-- Familiares: Padres: Agar y Abraham. Medio hermano: Isaac
Versículos clave :
"Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación" (Gen_21:17-18).
La historia de Ismael se relata en Génesis 16-17; Gen_25:12-18, Gen_28:8-9; Gen_36:1-3. También se menciona en 1Ch_1:28-31; Rom_9:7-9; Gal_4:21-31.


17.5 Dios cambió el nombre de Abram por Abraham ("padre de muchedumbre de gentes") inmediatamente antes de que el hijo de la promesa fuera concebido. A partir de este punto la Biblia se refiere a él como Abraham.

17.5-14 Dios estaba entrando en un pacto o contrato con Abraham. Los términos eran muy simples: Abraham obedecería a Dios y circuncidaría a todo varón de su familia. La parte de Dios era darle herederos, propiedad, poder y riqueza. Muchos de los contratos que hacemos con otros son trueques equitativos. Damos algo y en reciprocidad recibimos algo de igual valor. Pero cuando acordamos ser parte de la familia de Dios, las bendiciones sobrepasan lo que debemos entregar.

17.9, 10 ¿Por qué Dios requería la circuncisión? (1) Como una señal de obediencia a El en todos los aspectos. (2) Como una señal de que se pertenecía al pueblo del pacto. Una vez circuncidados, no había marcha atrás. El hombre quedaba marcado para siempre como judío. (3) Como un símbolo de "desprendimiento" de la vieja vida pecaminosa, purificación de su corazón hacia Dios y dedicación a Dios y a sus promesas. (4) Posiblemente como una medida higiénica.
La circuncisión más que cualquier otra práctica tendía a separar al pueblo de Dios de sus vecinos paganos. En los días de Abraham, esto era esencial para desarrollar un culto puro al único Dios verdadero.

17.17-27 ¿Cómo pudo Abraham dudar de Dios? Parecía increíble que él y Sara a su edad avanzada pudieran tener un hijo. A Abraham, el hombre que Dios consideraba "justo" debido a su fe, le costaba creer las promesas de Dios. Sin embargo, a pesar de sus dudas, procedió a cumplir los mandamientos de Dios (17.22-27). Aun las personas que poseen una gran fe pueden tener dudas. Cuando parezca que Dios quiere lo imposible y comience a dudar de la dirección divina, sea como Abraham: centre su atención en el compromiso de Dios de cumplir sus promesas y continúe obedeciéndolo.

17.20 Dios no se olvidó de Ismael. Aunque no podía ser heredero de Abraham, podría ser padre de una gran nación. A pesar de las circunstancias, Dios tampoco se olvida de usted. Obedézcale y confíe en su plan.

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